Brazo extensible y brazo invisible
Los brazos extensibles tienen un codo articulado y un sistema de muelles o cables que mantiene la lona tensa. Cuando el toldo se recoge, los brazos se pliegan paralelos a la fachada. El término «brazo invisible» se usa precisamente porque, recogido, el brazo queda oculto bajo la lona o el perfil.
Con estos brazos se consiguen salidas desde algo más de un metro hasta varios metros, siempre que la línea del toldo sea suficiente para que los brazos se plieguen sin cruzarse. Por eso no todas las combinaciones de ancho y salida son posibles.
Qué distingue un buen toldo retráctil
La calidad de los brazos (muelles, cables, codos), los soportes y el tubo de enrollamiento es lo que marca la durabilidad. Una lona de marca reconocida mantiene el color y la tensión más tiempo. Pide que el toldo tenga marcado CE y clase de resistencia al viento según la norma UNE-EN 13561.
La inclinación debe permitir que el agua escurra. Con poca altura disponible, el instalador puede proponer soportes a techo o un faldón más largo para compensar.
Opciones de toldos retráctiles
Brazo extensible manual
Accionado con manivela; sencillo y fiable.
Brazo extensible motorizado
Con motor y mando; recomendado a partir de cierto tamaño.
Con cofre o semicofre
Mismo sistema de brazos con caja de protección para la lona.
Brazo con faldón regulable
Faldón enrollable en la barra para cortar el sol lateral o bajo.
Qué influye en el precio
Cada toldo se fabrica a medida, así que el precio final solo se conoce con un presupuesto. Estos son los factores que más lo condicionan:
- Línea y salida, y número de brazos necesarios
- Calidad de brazos y soportes
- Lona y color
- Manual o motorizado
- Cofre, semicofre o sin protección
